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El Sindicato Ferroviario ha convocado una huelga legal en Logirail, Renfe y Adif para los días 9, 10 y 11 de febrero, durante las 24 horas de cada jornada, en protesta por el deterioro de las condiciones laborales en el sector ferroviario y lo que califican como una creciente precarización del empleo.
La organización sindical enmarca la convocatoria dentro de una nueva fase de movilizaciones que busca “un punto de inflexión” en la situación del ferrocarril público. Según el comunicado difundido por el sindicato, los trabajadores denuncian problemas estructurales como la privatización del sector, la falta de inversión, la precariedad laboral y el incumplimiento de acuerdos, factores que —afirman— están afectando tanto a las plantillas como a la seguridad del servicio.
Uno de los focos principales del conflicto se sitúa en la situación de la plantilla de Logirail. El sindicato denuncia que el III Convenio Colectivo, negociado y preacordado hace más de un año y medio, aún no ha sido publicado ni aprobado oficialmente, pese a que su vigencia finalizó el pasado 31 de diciembre. Mientras tanto, se sigue aplicando la ultraactividad del II convenio desde hace más de tres años, una situación que, según los representantes sindicales, deja a los trabajadores en una posición de indefensión jurídica y laboral.
David Moreno, trabajador de Logirail, explica que el malestar no nace de conflictos internos en los centros de trabajo. “La situación en la oficina no es el principal problema. A nivel interno, el ambiente es bueno y la plantilla está satisfecha tanto con las tareas como con la convivencia laboral”, señala. Sin embargo, subraya que el conflicto es de carácter nacional y responde a condiciones que consideran precarias y a compromisos incumplidos por parte de la empresa.
Moreno critica además que los trabajadores de Logirail se han sentido apartados en anteriores movilizaciones. Según afirma, en la última huelga convocada —y posteriormente desconvocada— solo se incluyó a personal de Renfe y ADIF, dejando fuera a la plantilla de Logirail.
Entre las principales reivindicaciones figura la aplicación efectiva de la jornada laboral de 35 horas semanales. Actualmente, según denuncia, trabajan 37,5 horas. Esta reducción se implantó recientemente, aunque debería haberse aplicado hace casi un año. A ello se suma la ausencia de un convenio colectivo que debía haberse firmado en 2023. La empresa, explica Moreno, aseguró que el acuerdo estaba retenido por Hacienda, algo que posteriormente se comprobó que no era cierto.
El trabajador también denuncia retrasos en la promoción profesional. Algunos empleados llevan hasta 18 meses esperando una subida de categoría, lo que supone diferencias salariales de alrededor de 100 euros mensuales entre trabajadores que realizan exactamente las mismas funciones. Según indica, los sueldos actuales se sitúan muy próximos al salario mínimo interprofesional.
El comunicado sindical subraya además la existencia de diferencias salariales y de condiciones laborales entre el personal de Logirail y el resto de trabajadores del Grupo Renfe, pese a desempeñar funciones similares, lo que califican de “discriminación injustificable”. También denuncian arbitrariedad en la designación de puestos de responsabilidad, falta de reconocimiento de derechos como los días de asuntos propios o el acceso al carnet ferroviario para beneficiarios en igualdad de condiciones, así como carencias en infraestructuras básicas en algunos centros de trabajo, como vestuarios, duchas y aseos.
Durante la concentración de apoyo a los trabajadores, el alcalde de la Estación, Melchor Villalba, mostró su respaldo a la plantilla. “Hoy estamos aquí apoyando y animando a estos trabajadores, que no piden otra cosa que el cumplimiento de las condiciones laborales que marca el Estatuto de los Trabajadores y un convenio que, según indican, debería estar aprobado desde hace meses”, afirmó.
Villalba subrayó que el empleo generado por Logirail afecta tanto a Linares como a la Estación y defendió la necesidad de proteger el tejido laboral existente. “Del mismo modo que se habla de reindustrialización, es fundamental mantener y cuidar lo que ya tenemos. Apoyar a estas personas para mejorar sus condiciones laborales y lograr que su situación sea escuchada debe ser una prioridad para todos”, señaló.
El alcalde insistió en su compromiso personal con la defensa del sector ferroviario: “Salvo causa de fuerza mayor, donde esté el tren voy a estar yo. Ya sea por viajes, por maquinistas, por sindicatos o, como en este caso, por Logirail —cuya sede está en Linares—, la defensa es la misma: el bienestar de las personas, que es para lo que los políticos ocupamos nuestros cargos”.
Asimismo, aseguró que trasladará las reivindicaciones a instancias superiores. “Estoy aquí para escuchar y transmitir que esto no puede quedarse así. Hay que llevar la reivindicación más arriba y seguir luchando para que se reconozcan sus condiciones y sus demandas, y queden reflejadas en su reglamento, en su convenio y en su forma de trabajar, que desde luego no puede seguir siendo la actual”, concluyó.
Los trabajadores exigen la creación urgente de una mesa de negociación que permita equiparar las condiciones laborales, sociales y salariales de Logirail con las del resto del Grupo Renfe. Según el sindicato, esta equiparación es clave para frenar la precarización del sector y garantizar entornos de trabajo seguros.
La huelga se plantea como una acción de presión para abrir una negociación real con las empresas implicadas. Desde el Sindicato Ferroviario aseguran que continuarán con las movilizaciones hasta lograr mejoras sustanciales y reiteran su defensa de un ferrocarril público, seguro y con inversión suficiente.
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